Yoga en la oficina: 3 series de asanas para una espalda feliz

Quizás tu madre lleve toda la vida diciéndote que estires la espalda, para que no acabes pareciéndote al jorobado de Notre Dame. o quizás que no te deslices en la silla hasta sentarse en la rabadilla. Ya sea un caso u otro el hecho es que no te puedes llevar a tu madre al curro y si trabajas en una oficina estás comprando todos los boletos para que te toque el premio gordo: fibromialgia cervical y/o lumbar. Para evitarlo empieza a hacer yoga en la oficina, aprovechando tu puesto de trabajo para algo más.

Yoga en la oficina: 3 series de asanas para una espalda feliz

Piensa que es inhumano el estar sentado durante tantas horas delante del ordenador, incluso aunque intentes hacerlo de la manera correcta, así que para prevenir molestias te recomiendo hacer descansos cada 90 minutos y:

Las secuencias de asanas que te propongo

Las puedes combinar durante el día o elegir con la que más cómodo te encuentres dependiendo de tu personalidad. Si al principio te da una vergüenza horrible el hacerlas rodeado de tus compis -es lo malo de ser español, ese miedo al ridículo, imposible de explicar a un danés que se pasea en calcetines por la oficina enmoquetada-no te preocupes. Empieza por la primera. Más adelante, serás consciente de cómo te sientes tú en vez de lo que opinan los demás, cultivarás ese  pensamiento tan yóguico y saludable de “me es indiferente“, y te atreverás con la segunda y la tercera.

  1. Para los más tímidos: en el baño muñeca de trapo + variación de

      Prasarita Padottanasa+ Torsión.

     yoga en la oficina: torsión contra la paredyoga en la oficina: muñeca de trapo

    Ya sé que me vas a decir que se ve raro el hacer yoga en la oficina pero alguna vez tendrás que ir al servicio. Así que aprovecha la intimidad del baño. Si además tienes una botella de agua en tu mesa, matarás dos pájaros de un tiro cada vez que vayas al excusado:

    • darás un respiro a tu cuerpo y mente
    • estarás eliminando toxinas y manteniéndote hidratado.

    Una vez que estés en el baño apoya la cadera en una pared en la que no haya obstáculos. Las piernas abiertas, tampoco hace falta que te despatarres, con las rodillas ligeramente flexionadas. Expira y deja caer la cabeza hacia el suelo. Sujeta con tu mano el codo contrario y deja que el peso de tus brazos te ayude a estirar las lumbares. Después de cinco respiraciones, suelta los brazos y llévalos detrás de la espalda, primero hacia el techo y en cada espiración hacia la cabeza. Es genial para descontracturar los hombros. Mueve la cabeza a un lado y a otro para relajar el cuello también.

    Para finalizar suelta los brazos, colócalos en cruz y gira la espalda. Imagina que quieres alcanzar con los dedos de la mano que miran al cielo esa escalera que te sacará del agujero en el que estás metido. Expira y gira al hacia otro lado. Repite las veces que te apetezca. Notarás una apertura en el pecho. Como si pudieras respirar más profundamente sin importarte que ese maldito informe te esté llevando más tiempo del que esperabas. Son las maravillas del yoga en la oficina.

 

  1. Para los exhibicionistas: yoga en la oficina sentados en la silla

    Esta es una serie para los que no les importa atraer la atención.

    yoga en la oficina, en la silla

     

    En tu silla-trono empieza inspirando y estirando los brazos hacia el techo y abre y cierra las manos. Expira y baja los brazos. Mira al suelo y empieza a hacer círculos con los hombros. Sé consciente de relajar la mandíbula e incluso permítete cerrar los ojos. Gira la columna llevando las manos hacia el lado derecho y luego al izquierdo intentando que la cadera no se mueva en el asiento. Para ello clava los pies en el suelo. Desliza ahora la espalda en el respaldo hacia un lado yhacia el otro sintiendo cómo se alargan los costados.

    Para terminar, tira un boli al suelo y finge que lo recoges. Separa la silla de la mesa, abre las piernas y redondea la espalda llevando las manos hasta el suelo. Mantén cinco respiraciones y al inspirar vuelve a subir con el boli en la mano. Habrás descongestionado tu espalda y tus hombros de una manera discreta. Misión cumplida.

  2. Para los aventureros: estira las piernas y conoce mundo.

    yoga en la oficinayoga en la oficina

    En el descanso de fumar o del  café, aunque no fumes ni tomes infusiones, aprovecha para darte un corto paseo y estirar las piernas. Haz una cortameditación caminando. Siendo consciente de cómo distribuyes el peso en los dos pies y como coordinas brazos y piernas.

    No tomes el ascensor a menos que trabajes en un rascacielos. En este caso siempre puedes bajar/subir los últimos pisos. En un pasillo mirando a la pared apoya las manos, camina hacia atrás hasta que tu espalda esté paralela al suelo. Tira de tus pelvis es sentido contrario a la pared. Quieres alargar tu espalda y descomprimir tus vértebras. En tu siguiente inspiración lleva una mano hacia el techo para abrir el pecho y al expirar lleva la mano al costado contrario. Repite con el otro brazo. Vuelve a colocar las manos en la pared y ves caminando hacia la pared estirando la espalda vértebra a vértebra.

    Y ahora después de esta sesión de yoga en la oficina, ¡vuelve al trabajo preparado para la acción!

¿Tienes alguna asana preferida que suelas hacer yoga en la oficina o en el trabajo? ¿Te miran tus compañeros/jefe cómo si fueras de otra galaxia pero poco a poco has visto muestras de vida inteligente? Comparte con nosotros tus experiencias y si te ha servido de ayuda este post, compártelo. Hay muchas espaldas que te lo agradecerán.

 

fuente: http://www.elblogdeyoga.com/

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